Flexiplast: la flexibilidad es su sello distintivo en el mercado

Tomado de Revista Líderes ( http://www.revistalideres.ec )

 

Flexiplast: la flexibilidad es su sello distintivo en el mercado

Flexiplast nació en 1994 con 30 empleados. En 14 años su producción de plástico creció un  2 400% (de 30 toneladas al mes a 750). El año pasado facturó USD 18 millones.
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Pedro Maldonado (Revista Lideres)
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La producción de empaques plásticos flexibles para productos lácteos, conservas, detergentes, abrebocas,  alimentos congelados, entre otros, es el trabajo que cumple Flexiplast desde hace 14 años.

El parque industrial de Cuenca fue la cuna de esta compañía en 1994. Ese año, un grupo de seis socios invirtió USD 1 millón  en una planta de 1 000 m2.

En principio, el trabajo se enfocó en fundas para Supermercados La Favorita (Supermaxi). En la fábrica, al norte de Cuenca, trabajaban 30 personas y cada mes se procesaban  entre 25 y 30 toneladas de plástico para hacer  las bolsas.

En la capital azuaya, la firma funcionó hasta 1997. En ese año, su gerente (hasta la actualidad), Hernán Barahona, y los accionistas tomaron la decisión estratégica de mudar la planta a Quito.

El cambio respondió a que en la capital podían ampliar sus contactos comerciales para ampliar el mercado local y penetrar plazas extranjeras,  en Colombia y Perú. Así, desde 1998, Flexiplast se instaló en el sector de Carapungo, al norte de Quito, en una planta de 4 000 m2.

Con la mudanza, se diversificaron también las líneas del negocio, según recuerda Arturo Sánchez, actual subgerente general y quien estuvo desde los inicios. “Mantuvimos a Supermaxi y sumamos clientes de otros sectores productivos”.

Al poco tiempo de su llegada a Quito, la  firma empezó a exportar a  Perú y a Colombia, pero también afrontó un nuevo desafío: la dolarización del Ecuador.

Según Sánchez, la empresa salió bien librada por una razón: “Las fábricas de plásticos peruanas o colombianas   importaban materia prima en moneda local,  en cambio nosotros lo hacíamos en dólares”.

Otra clave fue invertir en tecnología.  Además, se amplió la producción a empaques   ‘abre fácil’ para  aceites y salsas. Hasta la fecha, la compañía suma inversiones por USD 10 millones en maquinaria como coextrusoras, para fundir el polietileno y el polipropileno que llegan de China, EE.UU. y Corea del Sur. También se compraron impresoras de marcas, laminadoras que adhieren el plástico con materiales como aluminio y cortadoras.

Con la innovación vino el crecimiento. Hoy, la firma procesa  750 t de plástico al mes. El 20%  de sus empaques va a firmas  de lácteos como Laive, en Perú, y Freska, San Fernando y Alquería en Colombia.
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El crecimiento no fue problema para atender el mercado local. Pronaca, por ejemplo, trabaja con la empresa desde hace 10 años. Los empaques para arroz y salsas cumplen las especificaciones y estándares definidos, señala un comunicado de la firma de alimentos. “Además, la calidad de impresión es muy buena”.

Otro punto de vista  es el de Lácteos San Antonio (NutriLeche). Según Rigoberto Moncayo, gerente en Cuenca, la relación  empezó hace  cinco años con empaques para la leche pasteurizada y ultrapasteurizada. “Nuestros  técnicos comprobaron la calidad del plástico”.

En la actualidad, la firma tiene  300 empleados, una planta de 10  000 m2 y continúa innovando. Desde hace un año elabora bolsas con el proceso de oxibiodegradación, que permite que una funda se degrade en tres años.

Las consecuencias del trabajo  son dos: más ingresos (este año calcula facturar USD 23 millones) y reconocimiento empresarial.

La Cámara de Industriales de Pichincha le otorgó la condecoración al Mérito Industrial este mes. Según Sebastián Borja, titular del gremio,  las inversiones   y sus procesos nítidos pesaron en la decisión.

Fuente: Flexiplast/LÍDERES

INSIGNIA

‘En el trabajo se aprende cada día’
Gonzalo Burneo /  11 años en la empresa

Los 10 años que trabajo en la fábrica me han servido para crecer tanto en lo personal como en lo profesional. Un aspecto importante en el que he mejorado  es el trato y  comprensión a los demás.

Cuando llegué, mi primera tarea fue de asistente de  Control de Calidad, luego asumí la jefatura de ese departamento. Después,  pasé a la asistencia de la Gerencia de Producción, a la  Superintendencia de Planta y desde hace dos años soy gerente de Producción.

Cada día de trabajo es un reto y siempre  se aprende algo nuevo. Esto ha permitido que con los compañeros nos las ingeniemos para mejorar los procesos.
Estoy contento de cumplir el trabajo y por la responsabilidad que me otorgaron los directivos de la compañía. Aquí crecemos al igual que ella.